Olimpiadas
en China 2008 

Kamal, jugador de Sanse


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La jugadora del Club 2 de Mayo de San
Sebastián de los Reyes, Zhu Fang, vecina de nuestra localidad, se ha clasificado
para la olimpiada de Pekín, con una actuación épica.


Limpiar las calles de indeseables que perjudican la imagen de China y enviarlos a centros de detención. Es tan sólo una de las prácticas de las autoridades chinas, según denuncia Amnistía Internacional, que está a punto de presentar un informe muy crítico con la situación de las libertades en el gigante asiático. Según sus informaciones, la detención y persecución de dirigentes pacíficos se ha intensificado en los últimos meses y las violaciones de derechos humanos, lejos de remitir, aumentan con la cercanía de los Juegos Olímpicos.
Amnistía Internacional (AI) se muestra preocupada por la escalada de violaciones de derechos humanos que se ha producido en los últimos cuatro meses. Subrayan el creciente número de detenciones de líderes pacíficos y la permanencia de los centros de reeducación por el trabajo, instrumento que el régimen utiliza para limpiar las calles. Las autoridades chinas habían prometido reformar la ley de reeducación.
Taxistas sin licencia, comerciantes ambulantes, prostitutas e incluso consumidores de droga son enviados a centros de detención, señala Esteban Beltrán, presidente de AI en España. Asegura que son decenas de miles los chinos que han sido enviados a estos centros.
Las autoridades chinas prometieron a los periodistas libertad de acceso a Internet y de movimiento, y la crisis del Tíbet ha demostrado otro incumplimiento flagrante, como demuestran las excursiones organizadas por el régimen de Pekín para pasear a la prensa por Lhasa. Se han registrado 180 denuncias de violaciones del derecho a la información.
AI reconoce un paso positivo en los últimos meses por parte del régimen: las condenas a muerte aprobadas por los tribunales locales ya están siendo revisadas por el Tribunal Supremo. No obstante, denuncian la falta de transparencia en las estadísticas de ejecuciones. "Lo ocurrido en el Tíbet es un elemento adicional en el aumento de la represión en China", manifiesta Beltrán, que apuesta porque los líderes que acudan a Pekín expresen públicamente su visión de los derechos humanos. "Si los Gobiernos europeos no las condenan claramente, están aceptando las violaciones como un hecho consumado", declara.
Ésta ha sido la semana del debate sobre cómo enfrentarse a la cuestión china. El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, fijó el viernes el desmarque español del boicot frente a la puerta abierta por Sarkozy días antes. "En las relaciones internacionales hay bastante de cálculo y poco de discurso moral", declara Jordi Xuclà, diputado por CiU: "Si Europa estuviera madura para plantear un boicot, yo me apuntaría: sobre cosas como los derechos humanos no se puede pasar".
Thubten Wangchen, líder de la Casa del Tíbet de Barcelona, tiene claro que los Gobiernos occidentales deben hacer algo: "Todo el mundo calla por los intereses económicos, pero los derechos humanos son más importantes".
AI, que no se pronuncia sobre el boicot, cuenta con una lista con los nombres de 15 monjes detenidos desde el 10 de marzo. Su presidente en España sostiene que el inicio de las protestas en el Tíbet obedece al intento de las autoridades chinas de "reeducar patrióticamente" a los monjes. "Les pidieron incluso que se desmarcaran del Dalai Lama", asegura. Ése fue, dice, el primer episodio de una protesta que luego degeneró en violencia: los monjes se quejaban del proceso de reeducación al que estaban siendo sometidos.

El plan del equipo olímpico estadounidense de llevarse a Pekín su propia comida ha provocado ardores en China. Aunque, como es habitual en este país, las reacciones han sido comedidas, traslucen el profundo malestar de los organizadores por una decisión que consideran injustificada y ha asestado un nuevo revés a la imagen de unos Juegos cada vez más marcados por las críticas y la política.
"Hemos hecho muchos preparativos para garantizar que los atletas puedan estar juntos durante los Juegos. Si la delegación americana no está en esos encuentros, será una pena", ha dicho Kang Yi, responsable del departamento de alimentación del comité organizador.
Los deportistas estadounidenses planean comer en su centro de entrenamiento, que estará situado en la Universidad Normal de Pekín, y no en la villa olímpica. Pekín afirma que la seguridad de todos los productos estará asegurada, pero algunos expertos extranjeros temen que esteroides y otros estimulantes del crecimiento, utilizados a menudo por los ganaderos en China, puedan provocar positivos de dopaje o causar otros efectos nocivos en los atletas.
Lu Yong, director del centro de Supervisión de Seguridad Alimentaria de Pekín, niega esta posibilidad. Por sendas razones. "Actualmente, no hay informes científicos que demuestren que si los deportistas consumen determinado tipo de carne, den resultado positivo en las pruebas", ha dicho por un lado. "China tiene reglas muy estrictas. Los fármacos prohibidos no pueden ser utilizados en la cría de animales, así que podemos garantizar la seguridad", ha añadido por otro.
Pekín es consciente de que un positivo, debido a la comida, puede arruinar la carrera de un atleta y sería un desastre de relaciones públicas, en unos Juegos con los que pretende mostrar al mundo una imagen de modernidad y país avanzado. De ahí que haya desarrollado un exhaustivo sistema de seguimiento de los alimentos que serán consumidos durante la competición que abarca toda la cadena. Desde la producción, los mataderos y las redes de distribución hasta el plato. Para ello, va a utilizar códigos de barras, vigilancia permanente en cocinas y almacenes, y control de los vehículos de transporte por satélite. Además, creará una base de datos, con el origen de los productos, el nombre del suministrador, el tipo de alimentación dada a los animales, y la medicación empleada durante su cría.
Pero para algunos técnicos esto no es suficiente. Australia también planea importar algunos productos, aunque otros países, como Reino Unido, han dicho que confían plenamente en la organización china y no seguirán el ejemplo estadounidense. Pekín ha advertido de que cualquier alimento que un equipo quiera introducir en China tendrá que respetar las "estrictas normativas" locales.
A esta cuestión se ha sumado el temor de muchos equipos a la contaminación en la capital. Aunque las autoridades han garantizado que no será un problema, y tienen previstas medidas como la paralización de fábricas y la prohibición de circular a un millón de coches, algunos países han decidido establecer sus campamentos bases fuera de China.
Según el comité olímpico japonés, Alemania, Reino Unido, Suecia y Holanda han organizado la estancia de sus deportistas en Japón para entrenarse. El diario Yomiuri Shimbun asegura que en total serán una veintena de países quienes lo harán. Las razones son varias, unas admitidas y otras no: el miedo a la contaminación en Pekín y la calidad del entorno y las instalaciones japonesas. El vuelo entre Tokio y Pekín dura tres horas y media. Suecia contará con un campo de entrenamiento en Fukuoka para 150 atletas, y Bélgica se instalará en Kumamoto. La mitad del equipo olímpico británico estará en Macao. Sus deportistas viajarán a Pekín dos o tres días antes del momento de competir.

Pekín ha abierto hoy las puertas del Centro Acuático Nacional, conocido popularmente como "El Cubo de Agua" por su estructura rectangular, cubierta por unas singulares membranas plásticas poliédricas que permiten el paso de la luz natural y que lo han convertido en uno de los proyectos estrella de los Juegos Olímpicos.
Esta especie de almohadillas transparentes, al alcance de la mano de cualquier curioso que quiera comprobar su textura mullida, permiten que este espacio arquitectónico esté iluminado al 90% por luz solar, y consiguen que el agua de la piscina se refleje por el interior de toda la estructura. Más de 110 millones de dólares (75 millones de euros) han sido necesarios para levantar el Cubo, aportados íntegramente por Macao, Hong Kong y Taiwán, por lo que según el BOCOG (Comité Organizador de Pekín 2008) esta construcción representa los buenos deseos, la solidaridad y el compromiso del pueblo chino con los Juegos Olímpicos. Durante la cita deportiva del próximo verano se repartirán 42 medallas de oro en el interior del Cubo, en las disciplinas de natación, saltos y natación sincronizada.
Durante los Juegos Olímpicos, el Cubo tendrá capacidad para acoger a 17.000 espectadores gracias a los 11.000 asientos supletorios de los que estará dotado y que se retirarán una vez finalice la cita deportiva, cuando se convertirá en un centro lúdico al alcance de todos los pequineses. El edificio, al que se accede a través de puentes, está rodeado de un foso con agua, forma un conjunto arquitectónico con el otro gran proyecto de estos Juegos, el Estadio Olímpico o "Nido", ambos equidistantes del eje norte-sur de Pekín. Han sido necesarios cuatro años, 6.700 toneladas de acero y 1.300 toneladas de varillas para levantar esta obra, diseñada por el arquitecto australiano John Pauline y construida sobre una superficie de 80.000 metros cuadrados.
El Cubo será estrenado oficialmente el próximo jueves, cuando dé comienzo el test preolímpico de natación, que durará hasta el día 5 de febrero, y más tarde, a finales del próximo mes, acogerá el Mundial de saltos de la FINA.
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